Navidad en tiempos de migración
La navidad en tiempos de migración nos invita a reflexionar sobre el camino recorrido, las decisiones tomadas y los sueños que aún nos acompañan. Es un momento para compartir en familia, aunque muchas veces la distancia nos obligue a hacerlo de formas distintas.
Quiero dirigirme a nuestros fieles lectores, quienes nos han acompañado con mensajes de apoyo y agradecimiento, para hablar de los sentimientos que afloran en esta época del año, especialmente en la vida de un migrante.
Hoy, para muchos, la navidad se vive de manera diferente: extrañando y anhelando estar junto a los seres queridos. Sin embargo, no debemos permitir que la nostalgia nos paralice; es importante disfrutar el presente y valorar lo que tenemos por vivir. La realidad de la migración nos lleva a celebrar con un móvil u ordenador en la mano, esperando la medianoche del 31 de diciembre para conectarnos con familiares en distintos países, sorteando incluso las diferencias de huso horario.
Algunos afortunados logran reunirse físicamente con su familia, pero la mayoría enfrenta obstáculos como el alto costo de los viajes, las exigencias laborales en el exterior o las restricciones migratorias. En muchos casos, la pantalla del teléfono se convierte en el puente que nos permite compartir afecto y mantener viva la unión familiar.
La navidad en tiempos de migración también refleja una realidad: familias divididas por decisiones voluntarias o forzosas de dejar el país. No se trata de juzgar, pues cada persona busca su felicidad en el lugar que elige vivir. Lo importante es no caer en la queja constante por lo que no tenemos, sino aprender a valorar lo que sí está en nuestras manos. Como me dijo una amiga hace tiempo: la vida son cuatro días, y ya hemos vivido varios.
Por eso, te invito a no desanimarte. Supera la nostalgia que trae esta época y recuerda que migrar es una decisión valiente en busca de un futuro mejor. Lo esencial es que seas feliz en lo que haces, en donde vives y con quién compartes tu vida.
La adaptación es parte de la experiencia migratoria. Llegará el día en que podamos reencontrarnos con nuestros seres queridos, y si no es posible, aprenderemos a celebrar la navidad en tiempos de migración, transformando la distancia en una oportunidad para valorar aún más la unión, la esperanza y la felicidad.
Escrito por: Gilberto Atencio Valladares. Abogado ejerciente colegiado en el Ilustre Colegio de Abogados
Madrid, Máster en Asesoría Jurídica de Empresas en IE Law School y Doctor en Derecho por la Universidad de
Salamanca




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